9 ene 2015

Un asesino introvertido...


Me acechaba en los días lluviosos, más cuando llegaba a pensar en ella...
Sabía que estaba tras de mi, sentía una sombra negra, una pesadez en mi espalda.
A veces me dejaba sin aliento, me erizaba la piel,
y recostada en mi cama me abrazaba para hacerme llorar.

Dolía pensar en ella..

Duele pensar en ella y saber que me acecha y hacerme morir lentamente por un hecho o un crimen tan simple.

Le extraño,

pero parece que es un llamado a la muerte cada vez que lo hago.

Me nubla la vista, no salgo de casa, me quedo en cama viendo películas.
Me han dicho que es el Demonio de la aceptación, del saber que no va a regresar...

Pienso en ella en éste momento y puedo sentir cómo se me congelan los dedos,
la expresión de mi cara es una línea recta de mis labios, los ojos hundidos,
y la esencia de mi mirada vacía.

Por las noches, cuando todo cae en un absoluto silencio, puedo percibir la angustia, una soledad profunda.

Durante el día las canciones y mis pensamientos hacen ruido, no puedo huir de éste asesino...

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